Cuando una empresa descubre que tiene que registrar una sustancia en REACH, lo primero que busca es la tasa de la ECHA. Y suele llevarse una sorpresa en los dos sentidos: la tasa es más baja de lo que esperaba, y el coste total, mucho más alto.
La tasa es solo una de las partidas. Lo que de verdad cuesta es todo lo que hay que resolver para poder pagarla: qué sustancia es, cuántas toneladas se importan, quién la ha registrado ya y qué datos faltan. Si todavía no tienes claro si te afecta, empieza por qué es el Reglamento REACH y cómo se calculan las toneladas.

La tasa de la ECHA es la parte más pequeña del coste de un registro. Foto: rawpixel (CC0).
1. Las tasas de la ECHA
Las fija la Comisión y dependen de la banda de toneladas, de si el registro es conjunto o individual y del tamaño de la empresa. Desde el 5 de noviembre de 2025, con el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2067, las tasas para empresas que no son pymes subieron un 19,5 %.
Las pymes pagan bastante menos: una microempresa paga 65 € en la banda más baja. Pero la condición de pyme se calcula teniendo en cuenta el grupo, y declararla sin cumplirla tiene consecuencias. A partir de 2027, además, habrá que acreditarla antes de registrar.
2. La carta de acceso al registro conjunto
Casi todas las sustancias que se importan ya las ha registrado alguien. REACH obliga a quienes registran la misma sustancia a compartir datos y presentar un registro conjunto, para no repetir ensayos.
El nuevo registrante no tiene que hacer los estudios: compra el derecho a usarlos con una carta de acceso. Ese dinero no va a la ECHA, sino al consorcio o al registrante principal que pagó los estudios. Es, a menudo, la partida más alta: puede ir de unos pocos miles de euros en una sustancia sencilla a decenas o cientos de miles en sustancias con expedientes costosos o pocos participantes.
REACH exige que esos costes se repartan de forma justa, transparente y no discriminatoria. El precio se puede negociar, y conviene pedir el desglose.
3. Consultoría técnica
Muchas empresas contratan a un especialista para:
- Identificar la sustancia y confirmar que es la misma que la ya registrada.
- Contactar con el registrante principal y negociar la carta de acceso.
- Preparar el expediente en el formato de la ECHA y presentarlo.
- Responder a los requerimientos de la agencia.
Un registro sencillo como miembro de un registro conjunto exige pocas semanas de trabajo técnico. Los expedientes complejos, con informe de seguridad química o liderazgo del registro conjunto, mucho más.
4. Ensayos y laboratorios
Si faltan datos, hay que comprar estudios existentes, justificar la información con sustancias parecidas o hacer ensayos nuevos. Un análisis para confirmar la identidad de la sustancia puede costar unos cientos o pocos miles de euros; un programa de ensayos toxicológicos en las bandas altas puede costar cientos de miles.
Por eso la banda importa tanto: cada banda exige más información, y la diferencia de coste entre bandas está sobre todo aquí, no en la tasa.
5. Costes recurrentes
El registro no termina al presentarlo. Después hay que:
- Actualizarlo cuando cambia la banda o la información de la sustancia.
- Vigilar la lista de sustancias candidatas, las restricciones y las decisiones de la ECHA.
- Mantener las fichas de datos de seguridad y la comunicación con los clientes.
- Controlar las toneladas importadas cada año.
A eso se suma el tiempo del equipo interno (cumplimiento, calidad, compras) y, en empresas con muchas sustancias, software de gestión regulatoria.
Un ejemplo ilustrativo
Una empresa española empieza a importar 30 toneladas al año de una sustancia de un fabricante coreano que no tiene representante exclusivo en la UE. La sustancia ya está registrada por otras empresas:
Las cifras, salvo la tasa, son orientativas: la carta de acceso y los estudios varían mucho según la sustancia.
Tres alternativas antes de registrar
Ante ese coste, un importador tiene tres opciones:
- Registrar él mismo, asumiendo el coste y la responsabilidad.
- Pedir al fabricante que nombre un representante exclusivo en la UE. Registra una vez por todos sus importadores europeos, y el coste se reparte, normalmente en el precio. Lo explicamos en representante exclusivo en REACH.
- Cambiar de proveedor: comprar a un fabricante europeo o a uno de fuera que ya tenga representante exclusivo. Para volúmenes pequeños, suele ser la opción más barata.
Cómo reducir el coste
- Calcular bien las toneladas: registrar en una banda más alta de la necesaria encarece todo el expediente.
- Revisar la condición de pyme, con el grupo incluido.
- Negociar la carta de acceso, pidiendo el desglose de los costes.
- Agrupar sustancias con el mismo consultor y el mismo calendario.
- Comprobar antes de comprar si el proveedor tiene representante exclusivo.
Conclusión
La tasa de la ECHA rara vez es el problema. El coste de un registro REACH está en los datos: la carta de acceso, los estudios y el trabajo de identificar la sustancia y calcular las toneladas. Por eso, antes de registrar, conviene saber exactamente qué se importa y de quién, y si hay una alternativa más barata.
Si quieres saber qué sustancias de tus importaciones podrían obligarte a registrar, y cuáles ya están cubiertas, lo revisamos contigo.